FRUSTRACIÓN:
¿Cuántas
veces al día te sientes frustrado? ¿Cuántas veces dices: ¡no me lo puedo creer,
parecía tan fácil!? ¿cómo es posible que haya caído otra vez en la misma
piedra? o ¿cómo no he previsto esto? ¡parezco un principiante!. Yo, muchas.
Y es que
cuando no obtenemos lo que esperamos en el momento en que lo esperamos y de la
manera en que lo esperamos, el sentimiento que nos embarga es el de
frustración. Y tenemos derecho a sentirla porque no podemos prever las mil
dificultades que se interponen entre nosotros y nuestros objetivos. Cuando hemos hecho todo
lo que de nosotros dependía o hemos dado instrucciones precisas para que no haya posible
confusión o hemos pensado en algunos imprevistos y nos hemos asegurado de que estaban
salvados ... Y a pesar de todo ello ¡zas! la realidad nos sorprende. ¿Cómo nos vamos a
sentir? ¡Otra vez!
Yo,
reacciono de varias posibles maneras: me enfado y lo muestro: "¡será
posible, no era tan difícil..._!", o me deprimo y abandono: "no
merece la pena...", o lucho contra las circunstancias denodadamente:
"esto sale como yo me llamo..." o ...
¿Cuál sería
la actitud más liberadora, más constructiva, más potente?
Esta mañana
he ido a recoger un encargo. Parecía tan sencillo. ¿Adivinas? ¡Vaya! no estaba:
"el ordenador, la contraseña, el pedido, la referencia, la mancha ...."
¡me da igual! NO ESTABA, BUAAA ... Me he cabreado.
Salgo de la
tienda soltando improperios que, afortunadamente nadie podía oir: ¿Por qué la vida tiene que ser tan puñetera? ¿por qué
la mínima cosa se complica? ¿por qué ....? Esto me ha servido para desahogarme.
.A los minutos, cuando había golpeado al aire con toda mi frustración, cuando
no me quedaba más que decir es cuando, ya calmada, he reflexionado: ¿cómo debo
tomarme esto, qué mensaje hay oculto?
Entonces, me
han venido a la cabeza algunos pasajes de la biblia: "aunque ahora, por un
poco de tiempo si es necesario, seáis afligidos con diversas pruebas, para que
la prueba de vuestra fe, más preciosa que el oro que perece, .... sea hallada
que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo" (1Pe
1:6-7) Pedro escribe a los cristianos que están siendo perseguidos y los
alienta pues esas "pruebas", es decir, esas dificultades son
necesarias para el fortalecimiento de su fe.
Pablo dice:
"...nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación
produce paciencia, y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado
esperanza y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido
derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue
dado" (Ro 5:3-5) También puedes leer Ro 8: 18-22 "pues considero que
los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos ... "
¿Qué
concluyo, pues?
1. esperar que las cosas se desarrollen
sin dificultad es inmaduro
2. las dificultades sacan nuestro
verdadero carácter: si combativo o de derrota, si optimista o negativo, si
maduro o pueril.
3. las dificultades nos aclaran si
nuestro deseo es valioso (entonces lo perseguiremos a pesar de ellas) o era un
"estaría bien si ... "
4. las montañas del camino pueden ser
movidas: "si tenéis fe como un grano de mostaza,
diréis a esta monte:´Pásate de aquí allá´, y se pasará" (Mt 17:20 ó Mt 21:21)
5. el verdadero arte en la vida, no es
llegar a la meta sin encontrar obstáculos sino CÓMO superas los obstáculos para
llegar a la meta. ¿No hay carreras de vallas en atletismo y saltos de
obstáculos en hípica? ¿no son un espectáculo ambos? Atletas y jinetes han hecho
de profesión el arte de superar barreras.
Entonces ante la adversidad la pregunta debería ser
más bien: ¿es tan importante que sea en este momento, de esta manera y esto en
particular? Normalmente la respuesta es "no", entonces ¿cómo puedo
reformular el objetivo? o ¿se puede
demorar? ¿se puede conseguir de otra manera? ¿qué alternativas tengo? ... Las
preguntas son poderosas porque tienen la capacidad de sacarnos del atolladero
mental en el que nos metemos con tanta facilidad.
Entonces,
demos la bienvenida a los inconvenientes que son fieles maestros del carácter y
"Corramos
con paciencia la carrera que tenemos por delante" (Heb 12:1)
¡Hasta la
próxima!
a